Niños

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  • Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes: Deuteronomio 6:7
  • Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová tu Dios. Deuteronomio 12:28
  • Porque no os es cosa vana, mas es vuestra vida: y por ellas haréis prolongar los días sobre la tierra, para poseer la cual pasáis el Jordán. Y habló Jehová á Moisés aquel mismo día, diciendo: Deuteronomio 32:46, 47
  • Después miré, y levantéme, y dije á los principales y á los magistrados, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos: acordaos del Seños grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Nehemías 4:14
  • Venid, hijos, oidme; El temor de Jehová os enseñaré. Salmos 34:11
  • ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Salmos 119:9
  • Jehová cumplirá por mí: Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No dejarás la obra de tus manos. Salmos 138:8
  • Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio; Salmos 144:12
  • HIJO mío, no te olvides de mi ley; Y tu corazón guarde mis mandamientos: Proverbios 3:1
  • Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere. Proverbios 3:12
  • Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás: Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; Proverbios 4:4, 5
  • Ahora pues, hijos, oidme: Y bienaventurados los que guardaren mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Proverbios 8:32-33
  • El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: Mas el que lo ama, madruga á castigarlo. Proverbios 13:24
  • MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo. Proverbios 19:1
  • El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él. Proverbios 20:7
  • Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella. Proverbios 22:6
  • La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la hará alejar de él. Proverbios 22:15
  • No rehuses la corrección del muchacho: Porque si lo hirieres con vara, no morirá. Proverbios 23:13
  • Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos. Isaías 54:13
  • Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. Juan 21:15
  • Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Efesios 6:4
  • Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo. Colosenses 3:21
  • Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; 1 Timoteo 3:4
  • Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros. 2 Timoteo 2:2
  • Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón. 2 Timoteo 2:22
  • Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de él reprendido. Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga? Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Hebreos 12:5-9
  • No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad. 3 Juan 1:4